El paisaje:
El paisaje resultante fuertemente transformado desde épocas
pasadas es uno de los principales atractivos del municipio
de Solosancho. En él nos encontramos con dos unidades topográficas
claramente relevantes. Al Sur aparece la impresionante mole
de la Sierra de la Paramera con espectaculares relieves
graníticos.

Hacia
el Norte el paisaje se va haciendo llano al aproximarnos
al río Adaja que divide en dos mitades al Valle Amblés y
que destaca por su vegetación de ribera en las inmediaciones
de Baterna. En sus proximidades aparecen numerosos cultivos
destacando el cereal y los plantones de fresa. Pero cuando
hablamos de paisajes hay que destacar el colorido que proporciona
la floración primaveral en donde se mezclan una amplia gama
de tonalidades que van desde el amarillo al morado proporcionando
un bello espectáculo visual, que se repite en el otoño cuando
los árboles pierden sus hojas y en el invierno por la presencia
de la nieve. Así pues la variedad de contrastes está servida.
Por ello cualquier época del año es ideal para relajarse,
practicar el senderismo o la visita de del impresionante
patrimonio que conserva Solosancho.
El Medio Natural:

La singularidad paisajística, la variedad de formas del
relieve y la armonía
con el medio, han hecho posible que el municipio de Solosancho
haya conservado una amplia biodiversidad florística y faunística,
lo que le ha llevado a estar incluido en tres espacios naturales
protegidos. El primero de ellos es el Paisaje Protegido
de las Sierras de la Paramera y La Serrota de ámbito autonómico.
El segundo y tercero de carácter europeo incluidos en la
Red Natura 2000 son los Lugares de Interés Comunitario de
las Sierras de La Paramera y La Serrota y el de la ribera
del Adaja.
El Relieve:
Constituye uno de los elementos sobresalientes, pues sus
formaciones graníticas son únicas en la Península Ibérica
destacando las próximas al Pico Gavilán en Villaviciosa
y las de Robledillo que nada tienen que envidiar a otras
tan conocidas como las del La Pedriza. Dentro de ellas aparecen
extensos berrocales coronados por grandes bolos redondeados,
en algunos de los cuales encontramos pilancones en donde
se suele acumular el agua. Es precisamente el elemento líquido,
junto con otros de carácter climático como las heladas los
que modulan y erosionan estas rocas. El relieve resultante
además presenta tres unidades fácilmente observables en
un golpe de vista como son la sierra con el pico Zapatero
como punto culminante, el pie de monte y el fondo de valle
que dominado por la ribera del Adaja.
La Vegetación:
A pesar de la deforestación sufrida a lo largo de los siglos
en el Valle Amblés y alrededores aún podemos encontrar una
amplia gama florística, llegando casi a las 1000 especies,
alguna de ellas endémicas. En Solosancho como especies arbóreas
destacan en el piedemonte encinas centenarias junto con
retazos de rebollos aislados (considerados como de los más
viejos de la Península Ibérica) y en las riberas del Adaja
y arroyos chopos, fresnos y sauces. Los espacios deforestados
se encuentran dominados por el matorral de plantas aromáticas
intercalado con prados y pastizales utilizados por el ganado.
En la sierra además de matorrales de piornos y enebros aparecen
pinares de repoblación y entre algunas grietas el escasísimo
tejo. Como rutas de senderismo para ver esta vegetación
destacamos entre otras la que transcurre por el encinar
que une Solosancho con Riatas y la de la ribera del Adaja
que tiene como origen el pueblo de Baterna.
Fauna:

La
fauna es otro de de los elementos representativos de Solosancho,
sobre todo en lo que a aves se refiere mostrando debido
a la variedad de ambientes una rica representación sobre
todo en las riberas y en lo que a comunidad de rapaces se
refiere, pues es casi imposible que el visitante abandone
el lugar sin haber visto algún milano, cernícalo o ratonero.
Además de aves también es posible observar mamíferos como
el jabalí, el conejo, el zorro o la comadreja. La buena
calidad de las aguas y presencia de espacios de encharcamiento
temporal, de ríos y arroyos favorece una amplia representación
de anfibios entre los que destacan las nutridas poblaciones
de rana común y en menor medida de sapo común. Culebras
lagartos y lagartijas debido a la escasa presión humana
también son fáciles de observar.