La
Calzadilla o Cordel de Ávila es una antigua
vía pecuaria de origen romano - bajomedieval
que unía en el Valle Amblés dos cañadas
reales, la Soriana Occidental y la Leonesa Occidental
siendo utilizada antaño por el ganado y hoy
acondicionada como senda ecológica.

De
propiedad estatal parte de los antiguos viveros del
ICONA al sur de Ávila capital para posteriormente,
atravesar siempre con un trazado casi rectilíneo los
términos municipales de La Colilla, El Fresno, La
Serrada, Salobral, Niharra, Sotalvo, Solosancho (por
el que mayor distancia recorre) la Hija de Dios y
Narros del Puerto en donde finaliza esta ruta, teniendo
una longitud total de unos 30 km. Posteriormente continuaría
por un terreno más quebrado y sin un camino marcado
cercano a La Serrota, para una vez superado el Puerto
de Menga enlazar con el del Pico y con el trazado
de su Calzada Romana. Nosotros centraremos nuestro
trayecto por la zona central del Valle Amblés, pudiendo
realizar la ruta bien andando o bien en bici siendo
por el contraste cromático del paisaje cualquier estación
apta para su realización. Dividiremos el recorrido
en tres partes, la primera desde Ávila hasta Niharra,
la segunda desde aquí hasta el Puente Cobos dentro
del municipio de Solosancho, terminando la tercera
y última en Narros del Puerto.
Partiremos desde los viveros del ICONA, (siempre
al norte del curso del Adaja) que también es un
pequeño centro de recogida de fauna silvestre accidentada,
en donde tras unos primeros cuidados se traslada
al centro principal de la comunidad castellano leonesa
situado en Valladolid. A escasos metros de su inicio
nos encontraremos con varios depósitos de agua a
nivel de suelo y con un pequeño caserío siempre
rodeados por cultivos cerealísticos y terrenos en
donde suele pastar el ganado vacuno. Al llegar a
las inmediaciones de El Fresno, tras haber superado
una pequeña loma la ruta va tomando un mayor interés
rompiendo la, en ocasiones exuberante vegetación
de ribera junto al Río Adaja, la monotonía inicial,
siendo a partir de aquí cuando el recorrido aumenta
su valor medioambiental.
Una
vez abandonado el Fresno y tras superar numerosos
arroyuelos llegaremos a la localidad de Niharra,
haciéndolo por su calle principal que se conoce
por el nombre de la Calzada Vieja. Una vez abandonado
el pueblecito de Niharra en dirección suroeste el
primer monumento que llama la atención es la Ermita
del Santo Cristo del Sepulcro, apareciendo un poco
más adelante un observatorio de aves, hecho en madera
y con un asiento para facilitar su avistamiento
formando el mismo junto con el resto de paneles
informativos que aparecen a lo largo de la ruta
parte de las actuaciones llevadas a cabo por la
Diputación para su puesta en valor. Una vez dejado
atrás el observatorio dedicado a la observación
principalmente de varios nidos de cigüeña y en el
que se nos explica todo lo relacionado con su biología
y distribución geográfica, poco a poco si no lo
han hecho antes, otras muchas aves serán las que
sin necesidad de esta instalación se dejen ver en
nuestro camino, apareciendo algunas ligadas al cultivo
de secano que domina la margen derecha según el
sentido de la marcha, como alondras o cogujadas.
Mientras
si giramos nuestra vista al lado izquierdo veremos
que siempre nos acompaña el río Adaja en donde la
rica vegetación de ribera dominada por fresnos,
sauces, álamos y en algún punto de alisos le ha
hecho merecedor por su enorme valor medioambiental
el ser considerada espacio protegido de ámbito europeo
bajo la denominación de Lugar de Interés Comunitario.
En ella es posible observar ratoneros, petirrojos,
pinzones, carboneros, papamoscas, a las raras oropéndolas
y a las majestuosas garzas reales que se alimentan
de las abundantes ranas. Continuando nuestro paseo,
justamente antes de entrar en el municipio de Solosancho
nos encontramos con el yacimiento arqueológico de
La Pared de Los Moros, antigua villa romana de la
que se han hecho recientes excavaciones con la aparición
de numerosos restos humanos y que goza de su correspondiente
panel informativo que facilita la explicación del
yacimiento, pues el mismo se encuentra vallado.
Tras andar un par de kilómetros, próximos a cultivos
de la fresa y tras dejar atrás otro panel en el
se nos informa del la flora y fauna representativa
llegaremos al siguiente punto de interés, ya dentro
de Solosancho, como es el Puente Cobos nada más
atravesar el Río Adaja por la N - 502. El puente
nos servirá de excelente mirador teniendo al norte
la Sierra de Ávila, al sur la Sierra de la Paramera
y al oeste la gran mole granítica de La Serrota,
siendo posible en una pequeña área recreativa situada
en el margen opuesto de la vía realizar alguno de
los juegos que se proponen en una serie de carteles,
en los cuales también se recoge todo lo relacionado
a las características hidrológicas presentes e históricas
del Río Adaja, así como aquellas relacionadas con
las características climáticas del Valle Amblés.
Posteriormente la Calzadilla una vez atravesado
el Arroyo de los Potrillos por un antiguo puente
llega a la carretera que une Solosancho y Baterna
en donde haremos otro alto en el camino para contemplar
la una de las típicas cruces de granito que salpican
algunos puntos del Valle y que ha sido declarada
de Protección Integral en el Catálogo de Elementos
y Conjuntos Protegidos, estando cercana a "La Venta"
antiguo yacimiento de época romana. Estas cruces
aisladas comunes en algunos puntos de la provincia
eran consideradas como lugar de bendición de los
campos cuando se iba en rogativas y como símbolo
protector, gozando de poderes divinos que protegían
a los habitantes de los pueblos ante peligros procedentes
del exterior y en las que era obligatorio santiguarse.
Desde aquí también será posible observar junto a
los cultivos de cereal y la ribera la única mancha
de encinar dentro del interior del Valle, el Monte
Barbaceo muy próximo a Baterna. La vía posteriormente
atraviesa la carretera que une esta localidad con
Robledillo y tras contemplar la información de los
diferentes paneles pasa junto a una payoza típica
de la arquitectura popular relacionada con la actividad
ganadera. Tras superar un pequeño repecho y discurriendo
por un espacio dominado por berrocales y monte bajo
llegaremos tras un descenso, al pueblo de La Hija
de Dios, el cual atravesaremos para al salir del
mismo girar a la derecha junto a una fuente. Desde
aquí nos dirigiremos Narros del Puerto punto final
de la ruta atravesando antes la ermita de San Miguel
y el cementerio del pueblo. Resaltar por último
que cualquier época del año es óptima para la realización
de esta fácil ruta, pero será el otoño con la caída
de las hojas de los árboles, la primavera con la
floración y los días con nieve de invierno las fechas
más idóneas para llevarla a cabo.