La
ruta que proponemos comienza una vez abandonada la
N-502 en su km 20 a la altura del municipio de Solosancho.
Desde aquí tomaremos el desvío que nos conduce por
una carretera provincial a la localidad de Villaviciosa,
punto de partida de este itinerario.

En
este pequeño pueblo es posible contemplar entre otros
monumentos su bello castillo, fortaleza levantada
en el S.XIV, junto al cual podemos se encuentra uno
de los característicos verracos que aparecen distribuidos
por la geografía abulense. Su origen es vettón en
donde tenían una finalidad mágico - protectora, igual
que para señalizar vías trashumantes y delimitar territorios.

Estaban
realizados sobre granítito representando toros, debido
a la amplia presencia ganadera de la zona. Desde Villaviciosa
tomamos el camino que continúa una vez finalizado
el asfalto y que en 600 m nos conduce hasta la puerta
de entrada al Castro vettón de Ulaca, el mayor de
Europa Occidental. Sus elementos sobresalientes son
su extensa muralla con una longitud en origen de más
de 3km, que superaría en longitud a la de la ciudad
de Ávila, la sauna ritual y el muy bien conservado
altar de los sacrificios, en el que es posible observar
7 escalones labrados sobre un gran bolo granítico.
Del S.IV a.C tiene una superficie de 70 has y en él
pudieron llegar a vivir más de 1000 personas. Toda
esta grandiosidad ha supuesto que halla sido declarado
Bien de Interés Cultural en 1986, máxima figura de
protección que la Ley otorga a un elemento histórico.

Una
vez dejado atrás el acceso a Ulaca el cual recomendamos
visitar con más tranquilidad en mejor ocasión, continuaremos
el mismo camino ascendente en el que podremos ir contemplando
la vegetación que nos irá acompañando en nuestra ruta,
compuesta principalmente por enebro rastrero (Juniperus
communis subsp nana) y piorno serrano (Cytisus oromediterraneus)
a la que se asocian pequeñas aves como el escribano
montesino (Emberiza cia) y la tarabilla común (Saxicola
torcuata). Tras recorrer 2,5kms desde el inicio, llegaremos
al Yacimiento Visigodo de la Cabeza de Navasangil
una vez atravesada una puerta metálica, que nos anuncia
la presencia de ganado vacuno y equino suelto. Se
encuentra situado próximo al cristalino arroyo de
los Potrillos, sobre un promontorio rocoso a 1375m
de altitud, de fácil defensa, reforzado adicionalmente
con una línea de muralla allí donde era necesaria.
Lo más destacado del yacimiento lo constituyen sus
estructuras domésticas, recientemente restauradas.

El
mayor inconveniente con el que puede encontrarse el
excursionista es que para acceder al mismo hay que
pedir permiso al Ayuntamiento de Solosancho, pues
como veremos se encuentra vallado para evitar su deterioro
y el expolio de alguno de los materiales que en él
se van encontrando. Desde el Yacimiento podremos contemplar
los inmensos berrocales que circundan todas estas
montañas, alguno de los cuales sirve de oteadero a
aves rapaces aquí presentes como el águila culebrera
(Circaetus gallicus) o el buitre leonado (Gyps fulvus).
Continuaremos nuestro camino bordeando el montaraz
arroyo de los Potrillos que a esta altura presenta
una vegetación de ribera no muy tupida de pequeños
sauces o bardagueras (Salix atrocinerea / salvifolia)
en los que juguetean aves como el petirrojo, las lavanderas
blancas y boyeras, u otras más raras como el mirlo
acuático (Cinclus cinclus). A ir ganando altura y
siempre acompañados de piornos y enebros podremos
ver como poco a poco la nieve se va acercando, pues
al sur las cumbres de la Sierras de la Paramera cuyas
principales alturas son el Pico Zapatero 2146m y la
Serradilla 2137m están cerca, sobre todo en el caso
de esta última. Pero las vistas no son menos bellas
al norte pues ante nuestros ojos aparece toda la inmensidad
del valle Amblés con la Sierra de Ávila al fondo,
mientras al este, si el día es claro, y pertrechados
de unos buenos prismáticos, podremos ver al fondo
las cumbres madrileñas y segovianas de la Sierra de
Guadarrama coronadas por el pico de Peñalara de 2430m.
También si giramos la visión hacia el oeste la panorámica
es hermosa, pues por allí se levanta la redondeada
mole granítica de la Serrota (2294m). Llegados a los
1700 m, (una vez atravesado un bolo granítico
denominado Canto de los Responsos, porque en él
es tradición tirar una piedra, que no se caiga
y a continuación pedir un deseo previo rezo
de una oración), y tras efectuar un giro a
la izquierda estaremos en disposición de acometer
la ascensión a alguna de las cumbres de la
Sierra de la Paramera. A partir de este punto y antes
de efectuar el camino de vuelta contemplaremos como
junto con la vegetación ya comentada en la que se
entremezclan flores vistosas como el narciso (
Narcisus
rupícola), la peonía (
Peonia officinalis
subsp. microcarpa) o Hispidilla hispánica, nos
aparece otra dominada por pastizales y cervunales
de Nardus stricta, Carex sp o Festuca indigesta a
la que se asocian la verónica (
Verónica langei)
o el junco (
Juncus squarrossus), y por las
reforestaciones no del todo afortunadas llevadas con
pino silvestre (
Pinus sylvestris). En estas
altitudes con un poco de suerte podremos contemplar
aves como el acentor común (
Prunilla modularis)
y el alpino (
Prunilla collaris), el águila
real (
Aquila chrysaetos) y a dos verdaderas
joyas orníticas como son el pechiazul (
Luscinia
svecica) y la agachadiza común (
Gallinago
galinago). Además de aves, mamíferos como el
zorro (
Vulpes vulpes) y el jabalí (
Sus
scrofa), anfibios como el sapo común (
Bufo
bufo) o la rana patilarga (
Rana iberica)
y reptiles como la lagartija serrana (
Lacerta
montícola subsp cyreni) son los más factibles
de ver entre otros muchos. Por último resaltar que
toda esta diversidad biogeográfica, geomorfológica
y paisajística del territorio descrito en esta ruta
le han hecho merecedor de estar incluidos en dos espacios
naturales protegidos, el Lugar de Interés Comunitario
(LIC) de las Sierras de la Paramera y la Serrota de
ámbito europeo, y el Paisaje Protegido del mismo nombre
a nivel autonómico.