La
ruta de senderismo que proponemos tiene el punto de
partida en Villaviciosa dentro del municipio de Solosancho.
Desde aquí a la entrada del pueblo parte una pista
hacia la izquierda en la cual apenas recorridos 100m
llegaremos al yacimiento arqueológico de "Las Antas"
en donde podremos contemplar una tumba labrada sobre
la roca granítica. Continuando por el camino a poco
más de medio kilómetro nos aparecen una serie de majestuosos
robles melojos centenarios que son de los más viejos
de la provincia e incluso de España.

A
la altura de estos árboles tomaremos el camino de
la derecha por el que iremos bordeando las faldas
del cerro castillo, por las que prospera una cierta
regeneración de melojos. Por aquí no será difícil
el contemplar en vuelo a rapaces como los milanos
negros y reales, la busardo ratonero o al cernícalo
vulgar. A medida que avanzamos, la pista se convierte
en camino, que tras atravesar una cerca en donde pasta
el ganado vacuno, nos conduce tras recorrer unos 3km
al Yacimiento Arqueológico de La Pasada, de origen
posiblemente prehistórico, que no es más que una antigua
edificación en ruinas en donde en otras épocas se
guardaba el ganado, alrededor de la cual se ha encontrado
diverso material cerámico.

Enfrente
del yacimiento se ubica el Molino del Conde que junto
con el de Abajo, de Enmedio, de Navalpino y del Quemado
forman una hilera de antiguos molinos dentro del municipio
de Sotalvo, hoy desgraciadamente en ruinas, en los
que a través de aprovechar la corriente del Río Picuezo
que se encuentra a nuestros pies, se molía grano.
Este punto nos servirá para hacer un alto en el camino
para contemplar la ribera del río compuesta por chopos,
fresnos y sauces y a su rica y cantarina avifauna
en la que destacan pinzones, lavanderas, carboneros,
ruiseñores, mirlos comunes, mitos, papamoscas o los
más escasos mirlo acuático, martín pescador y el carpintero
pico picapinos.

Ya
en este punto el paisaje se hace mágico, pues al frente
y rodeado de pinos resineros y silvestres de repoblación,
contemplaremos toda la majestuosidad del Pico Zapatero
que con sus 2146m corona la sierra de la Paramera,
mientras al oeste veremos como el encinar junto con
retazos de la escasa hiedra se van regenerando acompañados
siempre de enebros rastreros, de genistas, piornos,
majuelos, tomillos, cantuesos y numerosas flores primaverales,
que proporciona un gran espectáculo visual. Pero aunque
la visión es bella a los 360º grados, siempre nos
quedará mirar al cielo en donde si tenemos suerte
como en nuestro caso, podremos contemplar la estilizada
silueta del águila real, que aquí nidifica y a la
que hemos de perturbar lo menos posible, si deseamos
volver a ver surcando los cielos en años sucesivos.

Continuamos
la ruta sin llegar a cruzar el río por el camino que
lo bordea y tras andar poco más de un kilómetro junto
a una pequeña explanada llegamos al paraje conocido
como Las Chinitas", no precisamente porque halla pequeñas
piedras a su alrededor, sino más bien al contrario,
ya que aquí se pueden contemplar inmensos berrocales
y bolos graníticos desnudos, alcanzando alguno de
ellos más de 25m, lo que les hace apto para la escalada
como queda bien reflejado en las clavijas existentes,
además de ser un buen hábitat para la lagartija serrana,
cuya subespecie cyreni es única de estas sierras.
A partir de aquí la ruta entra en un tramo donde la
pendiente es mayor, pudiendo tomar dos opciones, una
donde terminaba la anterior ruta de invierno para
luego bajar por el camino de Navasangil y Ulaca bordeando
en un principio el arroyo de los Potrillos, para terminar
en Villaviciosa, u otra que es la que recomendamos
para esta ocasión en la que ascenderemos al portezuelo
a 1370m de altitud por un camino poco marcado. En
esta ocasión el topónimo si hace honor a la verdad
pues nos encontramos en un collado que separa el pico
Gavilán del cerro Castillo. Desde aquí las vistas
vuelven a ser inmejorables al contemplar en un primer
plano el pueblecito de Villaviciosa, junto con sus
gargantas próximas y al fondo, toda la inmensidad
del Valle Amblés y la Sierra de Ávila. Por si esto
fuese poco a tan solo 50m se encuentra uno de los
últimos tejos centenarios que aún quedan en esta serranía.
Junto al mismo las rocas graníticas nos muestran los
característicos pilancones en los que se acumula el
agua cuando llueve. El descenso hasta Villaviciosa,
no tiene pérdida llegando hasta el camino de acceso
al castro vettón de Ulaca, cuya subida si aún quedan
fuerzas, como es lógico, recomendamos. La distancia
total de la ruta asciende aproximadamente a los 8km
con una duración de 2,30h.